El renacimiento dorado de la «Buena Madre»: una mirada retrospectiva a una velada memorable en Marsella

El domingo 7 de diciembre de 2025, Marsella resonó con un acontecimiento excepcional: el (re)descubrimiento de la estatua renovada de Notre-Dame de la Garde, la "Buena Madre", realzada para la ocasión con un espectacular espectáculo de luz y sonido. Un momento de celebración, emoción y unidad, que ofreció a la ciudad foceana una nueva perspectiva de su emblemático monumento.

Una empresa monumental para dar nueva vida a un símbolo

La estatua de la Virgen, situada en lo alto de la basílica a una altitud de unos 210-220 m, necesitaba una renovación: los estragos del tiempo, la sal del mar, el viento mistral y la contaminación habían apagado su brillo original. 

A principios de 2025, la Diócesis de Marsella inició un importante proyecto de restauración que combinó la experiencia tradicional con técnicas modernas. Se aplicaron a mano entre 30.000 y 40.000 hojas de oro a la estatua, cubriendo más de 100 m² de superficie: un dorado puro y meticuloso que devuelve a la "Buena Madre" todo su esplendor original. 

Pero eso no es todo: la restauración no se limitó al dorado. La estructura interna de la estatua recibió un tratamiento anticorrosivo, y también se restauraron el pedestal, las piedras del campanario, las gárgolas y los elementos arquitectónicos de la basílica. 

Este proyecto monumental, con un coste total estimado de unos 2,8 millones de euros, ha sido posible gracias a donaciones, al apoyo de las autoridades locales y a mecenas. 

Una ceremonia, una procesión, una celebración.

El 7 de diciembre comenzó con un ambiente espiritual y solemne. A las 15:30, en la Abadía de San Víctor, una misa de acción de gracias reunió a los fieles y a los vecinos. 

Luego, a las 16.30 horas, se invitó al público a reunirse en la plaza Joseph-Étienne para el inicio de una procesión, un momento de reflexión y de intercambio, que condujo a la colina de Nuestra Señora de la Guardia. 

El momento culminante tuvo lugar a las 18 horas con la acción de gracias y la bendición de la estatua renovada, en presencia de Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella. 

Cuando la luz realza el patrimonio: el espectáculo "Elevation"

Al caer la noche, la basílica y la colina se transformaron en el escenario de un espectáculo deslumbrante. Concebido por el colectivo Monumental Tour y orquestado por el DJ francés Michaël Canitrot, el espectáculo de luz y sonido titulado "Elevation" combinó proyecciones de luz, música electrónica y orquestal, canto operístico y música coral. 

Durante aproximadamente doce minutos, se desarrollaron cuatro escenas para contar la historia de la Buena Madre:

  • El amanecer, símbolo de renovación y esperanza,
  • El vínculo con el mar y los marineros, recordando la historia marítima de Marsella,
  • la elevación, entre el cielo y la tierra, la materia y la espiritualidad,
  • y finalmente una oda a la restauración, a aquellos que trabajaron para devolver la estatua a su antigua gloria.  

La iluminación revela la estatua bajo una nueva luz, jugando con contrastes, reflejos dorados, tonos marinos o cobrizos: un espectáculo visual y sonoro espectacular y conmovedor, concebido como un homenaje a la historia de Marsella. 

Una ciudad unida en la maravilla

Aunque el acceso inmediato a la basílica estaba cerrado al público por razones de seguridad (el perímetro estaba reservado para los organizadores), toda Marsella —los barrios, las colinas, los canales visuales— se convirtió en un escenario.

Se habían anunciado miradores estratégicos para disfrutar del espectáculo con seguridad: desde el Ayuntamiento, los jardines del Palacio del Faro, el hotel Belle-vue o incluso zonas por debajo de la colina. 

Para muchos, este momento fue más que un simple espectáculo: fue una celebración del patrimonio, un gesto colectivo, un símbolo de apego a la ciudad. Como recordó el arzobispo, la estatua, encaramada en el cielo marsellés, «forma parte de la familia marsellesa». 

inauguración del espectáculo Notre Dame de La Garde Marsella
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Más allá del dorado: un símbolo renovado

La restauración de Notre-Dame de la Garde, y su iluminación esta noche, va mucho más allá de la estética. Es una recuperación del patrimonio, un acto de memoria, un gesto de amor por Marsella.

También es testimonio del compromiso de artesanos, donantes, instituciones y ciudadanos con la preservación de un patrimonio común. Gracias a este proyecto, la estatua no solo recuperará su esplendor, sino que también gozará de una protección duradera contra los estragos del tiempo y los elementos. 

El espectáculo “Elevación” mostró que el patrimonio también se puede vivir, experimentar, admirar juntos —a través del arte, la luz, la música— y convertirse en un momento de encuentro, orgullo y de compartir.

La noche del 7 de diciembre de 2025 quedará grabada en la memoria de los marselleses. La «Buena Madre», más dorada que nunca, vuelve a velar por la ciudad; pero hoy brilla, irradia, une.

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