El muérdago se ha asociado durante mucho tiempo con la fertilidad porque podía sobrevivir a los duros inviernos. Según una leyenda nórdica, el dios de la luz fue asesinado por una flecha cuya punta estaba hecha de muérdago. Su madre tomó esta punta y la colgó de lo alto de un árbol para que no lastimara a nadie. Si un joven logra recoger una baya debajo de un muérdago, podrá besar a una chica y tendrá la garantía de tener una familia.